El cantautor nicaragüense Hernaldo Zúñiga, considera que Nicaragua
vive una “época de horror” y nunca imaginó que el país centroamericano
llegaría a la represión brutal ordenada por la dictadura sandinista.
“Yo veía que Ortega y su camarilla iban a ver una gran oportunidad
(el año pasado con las elecciones). Si yo hubiera sido asesor político
de Ortega, le aconsejaría que entregara el poder en elecciones libres.
Jamás pensé que en mi país se viviera una situación como la que vivimos
actualmente”, dijo Zúñiga en una entrevista con Café con Voz.
El cantautor aseguró que la situación de Nicaragua le genera mucho
dolor por el exilio, secuestrados políticos y asesinados en las
protestas.
“Me da pesar y profundo dolor. A mí me parece que estamos viviendo el
tiempo del horror, porque no hay nada bueno en el país. No hay un
rastro. Todos los regímenes más cuestionados, tenían algo que los
equilibraba, pero ahora no encuentro nada”, dijo.
“Es un error histórico haber desarbolado y empujado al exilio a los
mejores talentos, a los mejores políticos y a los mejores artistas que
no miraban horizontes en el país”, añadió.
Represión “tiene fecha de caducidad”
No obstante, Zúñiga considera que la represión de la dictadura “tiene
fecha de caducidad” puesto que su base social se encuentra bastante
reducida.
“El tablero del régimen nicaragüense es la represión de la Policía. Y
el terror de la gente está justificado. Todos los tiranos tenían una
base social, como Hitler o Pinochet. Hay elementos nuevos en Nicaragua,
pero el terror y la fuerza tiene fecha de caducidad no muy lejano”,
añadió.
Anuncia su retorno a los escenarios
Por otro lado, Zúñiga anunció su retorno a los escenarios el próximo
16 de septiembre de 2022, en el County Auditorium en Miami, Florida, a
las 8:00 pm, con el concierto “Detrás de una canción”.
Zúñiga aseguró que se había retirado temporalmente de la música y que
en el momento de reanudar su actividad musical, su equipo “estaba
desarmado”.
“Ya tenía desarmado mi equipo, los técnicos algunos murieron con el
Covid; y tuve que dolerme con muertes importantes en mi vida. Ya estoy
otra vez en reuniones de trabajo y ya estoy cuidándome y limpiando.
Estoy con una inmensa ilusión y curiosidad”, expuso.
Además se refirió a la creación musical actual, considerando que no va de la mano con su estilo artístico.
“Son tiempos de sonidos muy agudos y muy brillantes, mientras que lo
mío es una antítesis de eso. Ahora, el sonido comprimido y una serie de
cosas hicieron que decidiera retirarme si fecha de retorno, para tener
un descanso”, señaló.
“La música actual obliga al emisor a ser exhibicionista. Muchas veces
siento vergüenza de algunos colegas, por ejemplo cuando están medio
desnudos. Eso si está muy lejos de lo mío”, añadió.
Febrero de 1974, Viña del Mar, Chile. Un muchacho flaco y melenudo de 18 años se abre camino con su guitarra para llegar a la tarima del anfiteatro. A cada paso debe identificarse ante los guardias que lo miran con desconfianza. "Soy Hernaldo Zúñiga, y represento a Nicaragua". Coronada la tarima, canta una canción titulada "Ventanillas" y el público enloquece. "Solo cuatro minutos antes tengo que estar dando explicaciones en todos los filtros que me llevaban al escenario de Viña del Mar, quién era Hernaldo Zúñiga, que venía a a representar a Nicaragua, que era cantante, y cuatro minutos después tengo que salir custodiado por la policía por la gente entusiasta que quería ver a este muchacho en persona", dice, ya con 67 años y a punto de retomar su carrera después de una larga pausa, la más larga de su vida.
En septiembre próximo estará de nuevo con su guitarra en Miami iniciando una nueva etapa que ha bautizado "Detrás de una canción". Rompe con este evento un momento que él llama de "muchas pérdidas". Murió su padre, su suegro, vino la pandemia, su esposa enfermó gravemente y murieron otros muchos amigos cercanos, y vio como Nicaragua sufría lo que denomina "un episodio monstruoso". Dice creer en "los momentos" y ese momento de pausa parece haber terminado.
¿Cuál sería este momento en la vida de Hernaldo Zúñiga?
Desde los 18 años yo no tuve períodos largos de descanso; me refiero a pausas, no vacaciones. Es la primera vez en mi historia personal, hasta el punto que han crecido telarañas en mi piano y mi guitarra. Entré en una pausa un año previo a la pandemia. Fue una pausa buscada y necesitada, porque mi modelo de operar dentro de la música se había agotado. Yo fui de las personas que no creía en las redes sociales. Creí que era un asunto pasajero; me equivoqué, y cuando vi que me equivoqué me dije "Voy a pausar, voy a intentar leer qué es lo que está ocurriendo y cómo quiero reinstalarme en ese ecosistema. Luego vino la pandemia. La pandemia yo la viví de forma brutal, porque mi esposa estuvo a punto de fallecer, estuvo en cuidados intensivos mucho tiempo, entubada y luego tuvo que reaprender todo, desde caminar. Pasé un año dedicado a reparar ese camino que, felizmente, ya es pasado. Ya está perfecta. Y se produjo, como es lógico, una reconexión con mi entorno familiar, con una calidad que yo no disfrutaba desde hace mucho tiempo. Yo tenía la sensación de que la música era todo para mí y me di cuenta de que no, que también era muy feliz sin ella. Hubo otros factores: murió mi padre, se agudizó lo de Nicaragua, murió mi suegro, murieron amigos muy cercanos, unos por Covid y otros por vejez. Fue también un período de pérdidas.
¿Que extraña de Nicaragua?
Viví 16 años en Nicaragua, pero yo formo parte de una generación en donde el muchacho, el niño nicaragüense, tenía una enorme conexión con el entorno. Estamos hablando de la era pre-internet, donde el mundo de la comunicación era la radio y el periódico. Era un mundo muy de tertulias, muy en contacto con las épocas del año: las palometas, la Semana Santa, los olores. Mucha foresta, mucho árbol. Esos 16 años tienen una intensidad descomunal. Tuve la fortuna de estudiar la primaria en este paraíso que era este colegio de Jesuitas en Granada, junto al lago y repleto de bosques. Yo diría que casi idílico con la Marucha vendiendo sus vigorones y sus cacaos. Y menciono a la Marucha como podría mencionar 40 personajes de Masaya: era el loco, el exótico, el vagabundo... Mi generación tenía muchos resabios del paso de Darío por la vida del mundo y por la vida de Nicaragua. Era una Nicaragua muy dariana. De poesía improvisada, de declamar, de tocar la guitarra. Registros humanos muy poderosos. La gastronomía la extraño siempre: el vigorón, las tajadas, el queso frito de Masaya -que no es como el blandito que hay en todos los lados- que es crocante y que se come con tajadas o maduro frito. La voz cantarina del vendedor de la calle, hay una música en el aire que también la llevo conmigo. No es una añoranza que ocurre hoy por estos 5 años que no he podido estar ahí, sino que me ha acompañados desde que salí de Nicaragua a los 16 años.
¿Qué conexión ha tenido con su país en este tiempo?
Muy fuerte. Es curioso que cuanto mayor uno se va haciendo, va creciendo una enorme necesidad de reconexión con tus orígenes, Yo siempre visité mi país, siempre estuve en contacto con Nicaragua, año con año iba y los eventos sociopolíticos de nuestro país no hicieron otra cosa que exacerbar esa conexión y la búsqueda de entendimiento. ¿Cómo es posible que hallamos llegado al estado de cosas que se ha llegado? porque es una fractura objetiva, desde el punto de vista histórico, una anomalía de magnitudes gigantescas, que va a pesar, sí o sí, en el futuro inmediato.
¿Cómo les explica Hernaldo Zúñiga a sus amigos extranjeros lo que está pasando en Nicaragua?
Explicarlo políticamente es muy sencillo, porque está en los titulares. Lo que es muy difícil de explicar es cómo ha habido ese encaje humano. Cómo ha habido una transformación sicológica de mucha gente. Qué ha ocurrido para que gente modesta, que es la que compone las filas del ejército y la policía, se hayan hecho cómplices de esta barbarie. ¿Qué pudo haber ocurrido para que nos pasara esto en un pueblo bueno, talentoso, ingenioso, cachondo, divertido, inteligente que son como virtudes que no se encuentran en todos los países? ¿Qué pasó para producir una monstruosidad, un episodio tan monstruoso? Yo he intentado comprender, porque es una necesidad natural entender aquello y me quedo corto en los razonamientos. No logro explicar, porque no lo tengo yo explicado para mí.
¿Ha regresado a Nicaragua en estos últimos 4 años?
- No
¿Temería por su seguridad en la Nicaragua que hay ahora?
- Sí, sí, pero no es el motivo. Tampoco me lo logro explicar. Mi umbral de temor es relativamente vacuo, como en muchas cosas de la vida, es un impulso que no he tenido.
Dice la canción "Se van, se van , se van para siempre", pero no se están yendo, sino más bien regresando, aparentemente.
Así es. Esta es una canción que la hice cuando cayó el presidente Alberto Fujimori. Es un tema como arqueológico y sin ninguna vigencia ni vocación de futuro. Mira las paradojas. Ese texto ha ido adquiriendo, tristemente, mucha vigencia no solo en América Latina. Ahora los dictadores llegan por vía electoral, como llegó Hitler en su tiempo a ser canciller. El factor fascista no es exótico, es un fenómeno que tiene mucha vigencia hoy.
Hay quienes ven el mundo actual desde un enfrentamiento de izquierdas y derechas...
No, no creo que aquí haya una confrontación ideológica. Es la recurrencia a malos gobiernos, grandes rezagos sociales, la no respuesta a necesidades sociales. Hay una especie de hartazgo colectivo que han visto que una probable salida era otorgar ese voto de confianza a los populistas. Todos sabemos que es un error, es una película que ya hemos visto varias veces. Y hemos visto también cómo han terminado. Recordemos que nada es para siempre, nada se mantiene por la fuerza y sin una demografía que lo sostenga.
En Nicaragua ya se oyen pocas voces disidentes. Se ha apresado o expulsado a opositores, periodistas, escritores, músicos, artistas...
El temor a la represión es descomunal. 350 ejecutados en manifestaciones pacíficas o alborotadas como fueron aquellos tranques, que le llamaron. En la historia reciente vas a encontrar muy pocos ejemplos en el hemisferio, son muchos muertos, son muchos presos políticos. Siempre había 10 o 15 presos políticos, incluso cuando había un grupo armado como era el Frente Sandinista. Aquí estamos hablando de más de un centenar de presos políticos. Estamos hablando de una oposición pacífica, en un país en paz, en el exilio o en la cárcel. Ha habido lujo de violencia y eso inhibe al ser humano por supuesto. Antes era un tema intelectual y ahora me ha sobrevenido una intensa empatía, lo he vivido de una forma muy intensa, personal. Mucho dolor personal. Las madres que enterraron a hijos jovencitos, muertos de una forma tan atroz: un balazo de un francotirador en la frente o en el pecho. O todas esas personas que tienen a sus familiares en la cárcel. Todos los esquemas cívicos que nos dignifican como civilización, en un siglo avanzado como es el XXI con tecnología desarrollada y que estemos padeciendo esto. Me duele mucho mi país.
Establecería una comparación ente lo que vivió Nicaragua en la década de los '80 y lo que está ocurriendo ahora?
No, yo creo que es un fenómeno nuevo. Es un fenómeno totalmente nuevo en nuestra región, pero es viejo, por ejemplo, en Europa. Tendrías que irte al estanilismo para encontrar claves que puedan parecerse al maoísmo más exacerbado en su tiempo. Creo que tiene que ver más con el nazismo. El tema de la propaganda, la forma de la represión. Me recuerdan los testimonios de ese tiempo. Sin embargo, está todo reciclado porque vivimos un tiempo distinto. Las redes sociales son una nueva herramienta política. Estamos viviendo un final de ciclo que no termina de irse para que llegue un nuevo ciclo. Nos está tocando ser testigos de un tiempo muy perturbador, muy desafiante.
¿Ve puntos de comparación entre un Daniel Ortega y un Gabriel Boric de Chile, por ejemplo?
A los dos los conozco más por sus actos, uno más que el otro. Daniel Ortega lleva en la palestra pública 40 años . Lo de Boric sigue siendo para mí una incógnita . Son fenómenos con secuencia. Chile era un país que había alcanzado altísimas cotas de desarrollo económico. En ese afán se les fue quedando la agenda social, y reventó, y reventó feo, con violencia. Boric ha sido una respuesta en esa búsqueda. Yo no diría que hay paralelismo alguno. Nosotros tenemos una historia muy diferente.
¿Este avance de la izquierda en Latinoamérica lo ve alentador o peligroso?
Yo no reconozco un tema de izquierda en todo esto. Yo no diría que se acabaron las ideologías porque son marcos referenciales, pero no tiene nada que ver con las izquierdas clásicas, las derechas clásicas. Son respuestas de agotamiento social, de hartazgo social que votan a personas que los interpretan y apriorísticamente les expresan unas soluciones que tiene que ver con posturas fuera del sistema, la demonización , los señalamientos de corrupción que han existido y existen porque no hay contrapesos. Yo soy profundamente admirador de los países nórdicos. Siempre buscamos los referentes como Estados Unidos, Francia, y se nos olvidan estos mini países del norte de Europa que eran pobrísimos hace 60 o 70 años ¡mira Islandia! Es un milagro que tiene hoy la mejor educación de la tierra . Esa es la base de todo: la educación. Son países que tienen gobiernos pequeños , atienden de forma escrupulosa los derechos humanos, tienen contrapesos muy fuertes, las instituciones son muy poderosas, siempre va a haber fenómenos de corrupción, pero inmediatamente hay correctivos y enfatizan todos sus esfuerzos en educar a su gente. Buena salud. El resto viene por añadidura. Esto lo menciono porque ahí se han roto muchos de esos paradigmas de izquierda y derecha. Y creo que el mundo que viene va a ser un mundo de personas, fundamentalmente. Las marcas políticas están desapareciendo. Mira el Partido Socialista francés, el histórico, hoy prácticamente no existe. En lo personal, me gusta mucho eso de que, más que marcas ideológicas, vendrán personas, más o menos, capaces. Y no sabemos qué va a ocurrir después de esta especie de batidora en la que estamos metidos. Por ejemplo, Petro es una incógnita, que siempre llama a esperanza.
La gran pregunta es si estamos entrando o saliendo del túnel.
Esa es la pregunta del millón. Tengo la sensación de que es un final de ciclo. Faltan capítulos de esta serie que no hemos visto y pueden ser sorprendentes. Mira la fragilidad ahora mismo del Mar Negro. Eso puede cambiar dramáticamente el mapa político mundial. No me atrevería a hacer un pronóstico. Quiero pensar que saldremos con un mundo mejorado. Pero va a ser un mundo hijo del dolor que estamos padeciendo. En general, todo está mal. Se salva esa especie de paraíso construido en el norte de Euorpa. Es lo mejor de nuestro mundo. Tarde o temprano eso va a ser un referente.
¿Ese cambio podría pasar por la violencia armada?
No, yo creo que todos aprendimos. Los que participaron de forma activa en los grupos armados, como los que estuvimos afuera y apoyamos en una orilla o en la otra, sí se aprendió que eso no sirva para nada. La violencia lo único que hace es poner una pausa sangrienta, dolorosísima, para regresar a esquemas que supuestamente se habían superado.
Para septiembre próximo está programada una gira de Hernaldo Zúñiga. ¿Esta es una nueva etapa de su carrera?
Totalmente. La salud es la que pone la agenda en ese aspecto. Estoy dotado de unas cuerdas vocales que de origen están bien hechas. He sido un artista disciplinado. He cuidado mucho mi instrumento. Entonces tengo hoy la voz en una versión más sofisticada de la que tenía a los 20 años. Esa es una excelente noticia para pensar que voy a poder prolongar mi carrera por un buen tiempo. En segundas, estoy en un proceso de transformación de toda mi operación, donde las redes sociales van a intervenir, van a tener un papel relevante como es hoy la regla del juego. Y estoy empezando a componer. Este es un músculo que viene flácido por esta pausa enorme. Lo de septiembre es un reinicio de la carrera.
¿Qué hay "Detrás de una canción"?
Yo había empezado todo este proceso de forma mucho menos ambiciosa un mes antes del covid. En este caso hay una suerte de guión, donde hay un relato biográfico y en ese relato hay una inserción de canciones.
¿Qué tiene que suceder para que Hernaldo esté de nuevo en Nicaragua dando un concierto?
Me la ponés fácil: Tendría que haber un cambio. Un concierto musical es de inclusión y tiene un factor de libertad que subyace. No hay exclusión de ningún tipo. Es un público plural. Hoy por hoy esas condiciones no existen en mi país, y esperemos que cuando cambien, podamos estar ahí.
El próximo viernes 16 de septiembre a las 20 hrs., Hernaldo Zúñiga se presentará en el "Miami Dade County Auditorium" en la ciudad de Miami, Florida, como parte de su gira "Detrás de una canción".
Es una excelente noticia especialmente para los fans residentes en Miami que esperaban este evento desde hace ya mucho tiempo.
Los boletos ya están a la venta a través de ticketmaster.
El cantautor Hernaldo Zúñiga, nicaragüense radicado en México, escribe
ante el encarcelamiento y posterior destierro de miembros de la Banda
"Monroy & Sumernage" y otros artistas de su país.
El francés Jean Vilar dijo: "La cultura debe ser un servicio
público como el agua, el gas y la electricidad". El arte sublima, nos
hace más libres e imaginativos, promueve el vínculo. Un régimen que
encarcela, persigue y empuja al exilio a músicos, pensadores,
escritores, poetas, pintores, cantantes o periodistas es anomalía propia
de Corea del Norte o la Rusia invasora de Putin, entre otros.
Nicaragua
ha entrado en esa lista infame; en fecha muy reciente encarcelaron y
posteriormente desterraron a la banda Monroy y Surmenage además de su
representante. Deseamos un modelo de convivencia donde quepan todos,
respeto a las libertades, sanidad y educación públicas de calidad, reine
el imperio de la ley con un sistema económico justo, estimulador del
crecimiento.
Hay una demanda inapelable de alternancia peródica del poder fruto de elecciones limpias y equitativas. Es realidad reunida en muchos países, en consecuencia suelen gozar de libertad, progreso y estabilidad. No supone una utopía sino un llamado histórico al alcance de nuestras manos. El pensamiento crítico ante el momento atroz que se padece pone en relieve la esperanza, necesidad urgente en una crisis social de la magnitud que se experimenta en Nicaragua, espejo incendiado derivado de un poder despótico , avería de la historia que un día será olvido, superada con determinación y entusiasmo colectivo.
Como telón de fondo queda la tarea de atender heridas y cicatrices de las familia víctimas de crímenes en los eventos surgidos del hervor social en abril de hace cuatro años. Los nicaragüenses ante la tiraía decidieron transitar un camino que tiene mucho de ruta en piedra volcánica después de la derrama de lava. En contraste con el movimiento insurreccional de los años setenta han optado pr una oposición pacífica frene al Estado que ya alcana una escala represora desconocida en le país pese a haber sufrido en el pasado dictaduras como la de los Somoza, que ocuparon un tramo significativo en nuestra reciente historia, además de autocracias de diverso pelaje en su andadura como República Independiente.
Se aspira a una Nicaragua donde quepan todas las voces por my distintas sean, perfilando así una nación de coro afinado y en paz, poesía de la vida recuperada. La obligación moral de abrazar el presente es imperativo cívico, solidarizarse con los presos políticos y sus familias a la par de nutrir el anhelo de un destino constructor para las amplias capas de la población que sufren rezago y manipulación desde tiempos remotos.
Todos adentro, nadie excluído. El espejo en llamas de reclama un torrente de agua fresca y mansa que lo apague.
Lorenza Azcárraga lleva la música en el alma: creció con ella, recuerda cuando era niña y escuchaba la lejana música de la época de oro del cine mexicano. No olvida a Pedro Infante, a Jorge Negrete, a Javier Solís, la voz de Chavela Vargas.
De la mano de su padre, Rogerio Azcárraga, quien fundara la empresa Orfeón y la que conserva el mayor acervo discográfico, Lorenza decidió llevar esa música a escuelas públicas y privadas, a organismos dedicados a formar talentos y lo hace por medio de la fundación Por un México con música, para apoyar con becas e instrumentos a jóvenes cantantes, compositores y músicos.
“Empezamos yendo a la Casa de la Música y viendo cómo poder ayudar a estas personas y de ahí generamos un programa donde fueran a cantar nuestros niños, donde pudimos donar instrumentos”, señaló Azcárraga.
Y por esa labor el Patronato Nacional de la Mujer del Año la nombró la Mujer del Año del 2021. Lorenza Azcárraga recibió la oscarina, la estatuilla que le da ese nombramiento y la medalla conmemorativa.
Apapachada por 8 mujeres que recibieron el nombramiento en años pasados. Así, la respaldaron las científicas, académicas, comunicadoras y políticas, y su padre, esposo, hijos y amigos que la acompañaron en este reconocimiento.
Es noche de otoño en la Ciudad de México y en un Auditorio con la distancia que sana y la que Lorenza acorta porque, aunque los abrazos no se puedan dar cuerpo a cuerpo, todos le aplauden luego de hacer el anecdotario de su vida a través de un video.
“Desde la niñez, me acuerdo de papá trayendo a casa con gran ilusión las producciones recién grabadas de Discos Orfeón, mi mamá, Lorenza Romandía Macías, fue cómplice de esos empeños y cultivó en nosotros el amor por las artes”, afirmó la empresaria y filántropa.
Lorenza destaca el papel de la mujer actual pues dice que hay un gran avance en su empoderamiento.
“Yo pienso que en México las mujeres han tenido un avance impresionante porque tú ves las generaciones jóvenes, ya son todas chicas que trabajan, muy emprendedoras, que están llenas de proyectos”, señaló la Mujer del Año.
La noche de la Mujer del Año 2021 también tuvo música, con viejas canciones como Un mundo raro, con un toque infantil, con el Ratón Vaquero, con un toque inolvidable con Tania Libertad y Gracias a la vida. Y fue aderezada con amor: Hernaldo Zúñiga, su esposo, le cantó a su “flaca”, Lorenza, y entonces dijo: “Un trocito vida en esta canción, la primera que le compuse, cada vez que la canto se hace aire y se diluye para quedarse en un sitio que para este servidor se hace eterno”.
El próximo sábado 28 de noviembre, a partir de las 10:00 hrs. se realizará una "Maratón Cultural por Nicaragua" con el lema "Si juntamos más manos, cobijamos más corazones" para ir en ayuda de los damnificados por los huracanes IOTA y ETA en la Costa Caribe nicaragüense.
Varios artistas han confirmado su participación virtual, entre ellos, nuestro Hernaldo Zúñiga, quien enviará su grabación con un saludo, según lo indica la nota adjunta.
Este evento será transmitido a través del Facebook Nicaragüenses en México, colectivo organizador.
El pasado 16 de octubre, Mijares nos presentó la nueva versión de la canción "VEN A CANTAR", sorprendiéndonos con el reencuentro de los artistas que formaron parte de "La Hermandad" y que realizaron aquella primera versión de este tema en el álbum "Eterna Navidad" en el año 1986, entre ellos, Hernaldo Zúñiga.
La actual versión de "Ven a cantar", tiene nuevos arreglos y está incluida en un nuevo álbum de Mijares, llamado "¡FELIZ NAVIDAD!" y ya está disponible en Youtube, en Spotify y otras plataformas digitales.
Y eso no es todo, desde hoy también podemos disfrutar del video oficial de la nueva versión de "VEN A CANTAR", hermosa canción navideña que nos ha acompañado en las fechas decembrinas desde hace ya muchos años.
Un día 02 de junio de 1955 llegó a este mundo FRANCISCO HERNALDO ZÚÑIGA GUTIÉRREZ y desde siempre tuvo una luz que lo hizo brillar entre su familia y sus amistades.
Unos cuantos años después, se convirtió en HERNALDO y comenzó a ser parte de nuestras vidas con sus letras, con sus canciones, con su sonrisa, con su mirada, con su presencia.
Hoy, agradecemos su existencia, celebramos su vida y lo abrazamos con el alma.
Con admiración, felicidad y orgullo de ser sus fans, sus cómplices, lo saludamos en su día especial, que también es nuestro. Le enviamos este cariñoso saludo, lleno de buenos deseos y bendiciones, acompañados de nuestras ansias por tener pronto nuevas noticias suyas. Ya se le extraña demasiado.
Hernaldo Zúñiga conoce cada detalle del horror que ha desgarrado a Nicaragua desde abril de 2018, y sabe que durante las manifestaciones contra la dictadura miles corearon en las calles de Managua “Se van, se van, se van para siempre… Se van, se van, se van ¡a la mierda ya!”, su composición más política, que ahora es vista como profética.
Surgió la canción de los horrores que él mismo presenció a lo largo de su vida, desde su niñez en la Nicaragua de Somoza, cuando vio cómo un guardia mataba a un niño de un disparo mientras el pequeño se subía a la malla del Estadio Nacional, en Managua, para ver un partido de béisbol. Aquel día Hernaldo había asistido con su padre. La escena nunca se le borró. Pero también la canción se inspira en el terror infligido por las dictaduras de Chile y Argentina ––países donde vivió–– y en el régimen de Alberto Fujimori en el Perú, personaje siniestro que para Zúñiga inauguró las dictaduras no militares en América Latina, de las que forma parte la de Ortega en Nicaragua.
“No tengo un sentimiento patronímico de mi obra” ––responde cuando le pregunto qué sintió al ver Se van usada como himno de protesta contra Ortega––. “Siempre he tenido la sensación de que es otra persona la que hace esas canciones. Sonará un poco demagógico lo que te voy a decir, pero te pido que me des la licencia de creerme: Tengo la sensación de que mis canciones son de quienes las cantan y que pertenecen al pueblo. El ‘no hay más venganza que la paz’ ––una estrofa de Se van––, es de esos hallazgos que al encontrarlos te tiras besitos en el espejo, pero a la vez dices: “Es que esto no lo hice yo, me ha venido dado, yo solo soy un instrumento”. Pero sí, sentí la satisfacción de la utilidad hermosa de una obra musical, en donde hay una identificación, que haya sido usada como bandera de las ansias de libertad y democracia de un país. Honra a la canción y por lo que me pueda tocar, me honra, por supuesto. Para mí es una de las canciones más logradas en mi obra”.
Nos encontramos el lunes ––después de acordar la cita con su representante, Tulio, desde Chile–– en el Café O de Lomas de Chapultepec, un barrio de la Ciudad de México donde viven los más afortunados, a los que el presidente de este país, Andrés Manuel López Obrador, llama los fifí, los ricos, de quienes desconfía tanto como ellos de él. En el jardín de entrada del café ––un espacioso y fino lugar donde los meseros están prestos al menor movimiento de sus clientes para acercarse a preguntar si necesitan algo–– espera con un capuchino sobre la mesa. Sonríe ante las disculpas por el retraso. Coincide en que en México ––si no estás acostumbrado al ritmo vertiginoso de la ciudad–– siempre es difícil calcular los tiempos para llegar a una cita. Aquí todos corren. Aquí todo es deprisa. Aquí cada minuto perdido se traduce en dinero perdido. Pero en el Café O el tiempo se detiene. Hay suave música de fondo y el rumor de las conversaciones se confunde con el retumbar de la música de un artista callejero que pasa al lado del café, lo que a Zúñiga le recuerda una escena de “Roma”, la película de Cuarón. Pide que nos aparten una mesa en la planta alta, porque en esta está “muy expuesto” y antes de comenzar la plática ordena una tostada de pan pequeña, con una rodaja de tomate y la botella de aceite de oliva y sal para él mismo preparársela a su gusto. La conversación durará dos horas, en las que hablaremos de su música, la Masaya de su niñez y la crisis de Nicaragua, un país que ––dice–– le duele tanto que lo mantiene “atorado” en su producción artística. Nicaragua lo atormenta. Las opiniones sobre este país van del pesimismo por su historia de sangre y muertos hasta la emoción por su cultura y gente.
Lanza frases como “Nicaragua es la anatomía de un fracaso” o elogios cargados de afecto como “Masaya es una suerte de Florencia en América”, en referencia al folclore de esa ciudad rebelde, castigada por la dictadura de Daniel Ortega. El dictador, aunque menos, también está presente en la plática: Zúñiga esquiva hablar directamente de él o al menos se rehúsa a emitir opiniones más duras, como otros intelectuales nicaragüenses. También están presentes las madres que perdieron a sus hijos por la represión. Al mencionarlas, Zúñiga se emociona. Tendrá que componer, dice, la canción que sea la oda de la rebelión que volvió a poner a Nicaragua en la portada de los diarios del mundo.
Mientras subimos a la segunda planta la gente que lo ve, lo reconoce y saluda. Y él responde el saludo con una frase amable y una sonrisa. Sin duda es un hombre guapo. Aparenta menos años de los 63 que lleva a cuestas. Es delgado, pero fibroso. Lleva suelta su cabellera larga y fina, de la que aparecen algunas canas. Tiene un rostro fresco, a pesar de las arrugas que asoman alrededor de sus ojos. Es relajado, de caminar pausado, con elegancia. Viste una camisa de mezclilla y unos pantalones holgados, que lleva sin cinturón, y bolso de cuero atravesado al hombro. Tiene el atractivo de un trovador de la vieja escuela. De aquellos que, guitarra al hombro, sacaban suspiros de sus seguidoras mientras hacían la revolución. Y Hernaldo Zúñiga los saca a montones. La gente se ha enamorado y ha curado sus heridas de amor con canciones como No tengo más patria que tu corazón, Procuro olvidarte o Cómo te va, mi amor.
A diferencia de otros artistas nicaragüenses, cuya producción musical en su mayoría está comprometida con los cambios sociales, Zúñiga se ha comprometido con los sentimientos. Y su música se cuela por las venas, a veces como un chute de adrenalina al encontrar el amor ––como cuando canta que “hallarte fue un gozo, mi mapa cambió”––, o un grito que expone el sufrimiento, las penas de un amor perdido ––“y llega la noche y de nuevo comprendo que te necesito”––. Ese canto a los sentimientos, la dulce caricia de sus letras, no lo aleja, sin embargo, de la política. Sigue de cerca los acontecimientos. Ha visto los videos de la represión de Ortega. Dice que está a favor de la gente que legítimamente pide libertad. Que está a favor de los desaparecidos, los presos políticos, los exiliados, de la defensa de los derechos humanos y de una salida negociada a la crisis que desangra Nicaragua y que amenaza con lanzar al despeñadero su frágil economía.
¿Cómo te ha afectado lo ocurrido en Nicaragua desde abril?
Muchísimo. Muchísimo. Cada muerto me ha dolido como si fuera un hermano mío. Y cada herido y cada preso político. Es una mezcla de decepción, frustraciones. Lo he vivido con una intensidad muy particular. Me ha producido muchos problemas de orden emocional, creativos, en mi trabajo estoy muy afectado. Además de sentir que uno puede hacer poco. Una vez más la vida me ha puesto como un testigo protagonista de esa tragedia, de esa crisis tan compleja, tan complicada. Me duele Nicaragua. Mucho. Nicaragua en el fondo es un dolor que siempre ha estado ahí.
¿Qué opinás de Daniel Ortega?
Lo he conocido muy por encima. No tengo una opinión, porque no he tenido mucho acceso a él. Además, nunca ha sido una persona que me haya interesado. Me parecían mucho más interesantes otras personas que eran protagonistas de aquel proyecto (Revolución Sandinista). Entiendo que Daniel ha sido un político muy sagaz, que ha operado siempre en la segunda fila de la acción, pero que desde el año 1979 ha estado en el poder. ¡Cuarenta años! Es más que obvio que estoy muy lejos de un político con esos resultados. Nicaragua es la anatomía de un fracaso. Es un fracaso social, es un fracaso político, donde el responsable único no es Daniel Ortega: hay una corresponsabilidad histórica para que después de tantos años estemos así, con un país tan rico como el nuestro, con una situación geopolítica verdaderamente envidiable. Es un país repleto de virtudes, en el que el gran capital de Nicaragua es el nicaragüense. Pero creo que los responsables del proyecto fracasado nuestro somos los mismos nicaragüenses.
¿Cómo te explicás que Nicaragua vuelva a vivir el horror por el que ya pasó?
Yo nunca había valorado tanto el protagonismo del nombre y el apellido como ahora, cuando tienen acceso a la alta política o al poder. Veía o leía a estos personajes de la política como anécdotas. Están los nombres oprobiosos y los célebres, está Marco Aurelio y está Somoza o ahora Ortega, tanta gente que podemos poner en ese recuento de horrores o prodigios que es la historia. Pero sí me he dado cuenta que es muy importante el nombre y el apellido de una persona que tiene en sus manos la posibilidad de un cambio en cualquier país.
Masaya ha sido una de las ciudades que más ha sufrido la represión de Ortega. ¿Qué sentiste cuando viste lo ocurrido en la ciudad de tu niñez?
Para mí Masaya es una especie de Florencia en nuestro continente, aunque suene a una hipérbole. Es una ciudad que estaba repleta de poetas, de músicos, atascada de eventos populares ecuménicos en los que participa la sociedad transversalmente. El español que se habla en Masaya es muy bueno, hay una soltura del lenguaje muy interesante. Y también estaba llena de personajes exóticos, de locos, de vagabundos fantásticos. Era un mundo muy florido, muy poético, con una geografía que hoy no existe, porque Masaya estaba rodeada de bosques. Mi mejor plan de fin de semana era ir con mi pandilla a hacer excursiones a esos bosques, bajar por esos bajaderos prehispánicos a la laguna para ir a nadar.
Bajaderos que sirvieron para huir de la represión. Hay quienes dicen que ahí fue asesinada mucha gente. ¿Cómo viviste esas noticias de la violencia contra tu ciudad?
Traigo esa herida abierta. Lo viví con mucho dolor, y sobre todo con mucha rabia, lo que pasó ahí. Hubo muertos que yo conocí, eran amigos míos, algunos de esos muertos eran gente que conocí tanto en mi niñez como en mis sucesivos viajes. Es muy difícil capturar en palabras la región de los sentimientos. Por eso soy artista que compone canciones y ahí vuelco mucho de lo que siento. Cuando ocurrió lo de Somoza no tenía las herramientas humanas que tengo hoy. Y hoy esto me ha afectado más que todo lo demás que yo recuerde de mi niñez y de mi adolescencia.
Decías que esta crisis ha afectado tu producción artística.
Estoy atorado. He intentado de todo. Me dije: tengo que hacer la canción que reúna todo lo que pienso de aquello. Pero no solo estoy atorado porque esa canción no sale, sino porque es un tema muy manipulable y eso siempre me ha dado mucho pudor escribir canción contingente. Admiro muchísimo a la gente que lo ha hecho, como el caso de mis colegas cubanos o el mismo Carlos Mejía, la banda sonora de la Revolución Sandinista y que ha dado piezas artísticas tan valiosas para el mundo. Yo tengo mucho pudor de eso. Se van es una canción que yo compuse hace ocho o diez años y termina anticipándose a algo. Ahora miro el texto y no puedo creer que la haya hecho hace diez años, sino que parece hecha urgente. Porque a mí me ha inspirado el amor, que también tiene mucho de revolucionario, de agitador, a pesar del dato cursi que tiene el tratamiento del amor en la música o en la poesía.
¿Qué papel creés que deben jugar los artistas, los intelectuales, frente a una crisis como la de Nicaragua? ¿Creés que deben tener una posición política o estar al margen?
Es inevitable la implicación. En este caso estamos hablando de derechos humanos. Me parece de un descaro brutal que todavía estén hablando de las derechas, del sandinismo, como queriéndolo llevar a un conflicto ideológico. Es poco probable que en este momento de nuestro siglo haya conflictos ideológicos en ningún lado. Aquí hablamos de derechos humanos. ¡No nos equivoquemos, por favor! Hay que ser serios en esto: estamos hablando de más de 300 muertos, de más de 500 presos políticos, de muchos lisiados, heridos, muchos hogares rotos en este momento entre el dolor y el odio y la rabia; un país dividido, un componente fanático: hay gente que por un tema clientelar ha sido manipulada de forma diabólica, como en su momento fueron manipuladas millones de personas en la Alemania nazi. La historia, como dice Mark Twain, no se repite, pero rima. Es la demonización del otro, del que no piensa como tú. Hay un orden humano que aparece en determinados ciclos de la historia y que hay que estar muy alerta contra eso. Entonces, cuando me preguntas si un artista o un intelectual tiene que implicarse, te respondo que por supuesto que sí: tiene que estar del lado de la gente, del lado de la idea de libertad, del lado de la idea del respeto, de la tolerancia, del lado de las madres que han perdido a sus hijos por un disparo en la garganta. Cuando veo a estos jóvenes encapuchados, gente pobre también, pegándole balazos a otro pobre, que va desarmado, pidiendo un cambio para su país con toda legitimidad, no puedo menos que tener una opinión y sobre todo estar de parte de una salida.
¿Cómo debe ser esa salida?
Una salida negociada que acabe con el horror de los presos políticos, con el horror de la persecución política, con el horror de la represión política, para evitar que periodistas vivan en el exilio. Y a la par crear el Estado que se merece Nicaragua, con el que ha soñado y se ha desangrado a lo largo de su historia: Un país democrático, ordenado, limpio, bien gestionado, en el que se atiendan a las enormes bolsas de pobreza y de injusticia de una nación de seis millones de habitantes. Yo diría que este es como el último dolor de un gran parto. Me pregunto si todas las contradicciones de tantos años han explotado para que a partir de ahora los nicaragüenses tengan el país que se merecen. Es el momento de hacer política en Nicaragua, de negociar, de sentarse a dialogar para llegar a un acuerdo que permita que el país salga de este hervidero, en el que los mismos protagonistas, los represores, ya se han visto en un callejón sin salida y saben que esto no puede durar para siempre. Ellos lo saben perfectamente. Y menos en un país que está en contra de la perpetuidad del régimen del presidente Ortega. Porque puedes fallarle en todo a un país, pero no le falles nunca en derechos humanos, porque en ese momento se suelta la ira mitológica que lo devora todo.
El pasado lunes, el cantante y compositor nicaragüense Hernaldo Zúñiga compareció durante el estelar programa de entrevistas dirigido por el periodista cubano Camilo Egaña, en CNN. El autor e intérprete de canciones como “En el mismo tren”, “Procuro olvidarte” y “Cómo te va mi amor” entre otros éxitos musicales, fue invitado para hablar de los tantos vericuetos de la vida que le antecedieron hasta alcanzar la fama. Pero además la entrevista consideró las apreciaciones del artista sobre la crisis socio-política que enfrenta Nicaragua.
El periodista mostró su atracción particular por la canción “Se van” del album Triángulo de Musgo, compuesta en 2001 en Londres. La canción en estos días se ha vuelto a popularizar en Nicaragua, pues su letra calza con las demanda ciudadanas que exigen la salida del poder de Daniel Ortega. El compositor, sin embargo, reveló que la canción surgió tras la caída de la dictadura del expresidente de Perú Alberto Fujimori. “Me gustó por la morfología de la canción y pensaba que era un mensaje en desuso y eso era el comentarios que hacía al ingeniero durante la grabación…Es el testimonio de un tiempo que pensé que ya no va a regresar… pero me equivoqué”, admitió el cantautor.
Ambos personajes mantiene una conversación entretenida, y Camilo aprovecha para solicitar un poco de ayuda a Hernaldo. “Ayúdame a entender, ¿qué es lo que se propone Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo, con esta represión despiadada, sólo comparada al terror en Francia? Estamos hablando de más de 400 muertos en Nicaragua. ¿Acaso algo está fallando con la revolución y necesita tantos muertos para defenderse?”, preguntó el periodista.
El artista, medita, pero en seguida responde: “No se logra entender cabalmente qué es lo que hay detrás de este propósito. “Ojo con un vicio que incurrimos todos, que es la cuantificación de la muerte. Un muerto que haya es suficiente. El caso (de asesinato) de aquel niño de quince años, el de los lentes (Álvaro Conrrado), es una anomalía”.
Zúñiga dijo sentirse preocupado por el dolor de las madres que son informadas cuando sus hijos son asesinados, “están tirados en la calle con un tiro en la cabeza en el cuello o el pecho”. También reflexiona sobre los procesos humanos de aquellas personas “que fríamente jalan del gatillo desde un punto distante hacia una persona joven envuelta en una bandera blanca y azul”. Manifestó que Nicaragua solía ser una sociedad en paz cuya mayoría, ha decidido de forma pacífica un cambio de rumbo de su país, un país más justo, más libre, con un estado de derecho. “Y ese deseo colectivo está pagando un precio alto”, agregó.
"Sandinismo, una bandera usurpada"
Hernaldo Zúñiga Gutiérrez nació hace 63 en Managua, pero su infancia la vivió Masaya, uno de los sitios icónicos de la cultura nicaragüense. Pero Masaya también es un pueblo heróico, con destacada participación en la lucha sandinista; por lo que el artista está muy familiarizado con los valores libertarios y de justicia desprendidos de la gesta de Sandino.
El cantante aprovechó el espacio televisivo para aclarar que la violencia ocurrida durante la crisis que vive Nicaragua, no tiene relación con el marco ideológico planteado desde el sandinismo. “El sandinismo es una bandera usurpada. Si Augusto César Sandino se levantara, sabríamos cómo se ha utilizado su apellido en estos desmanes...” mencionó Zúñiga a la vez que afirmaba que en esta ocasión se trata de un grupo nuevo, “que se puede llamar Orteguismo, que se puede llamar de cualquier otra manera. Lo que pasa es que el rédito que da la utilización de una bandera que en un momento tuvo una enorme dignidad, pues es un oportunismo muy claro de un ideario que no está ahí. Yo no lo veo por ningún lado”.
"Fascismo puro y duro"
Hernaldo fue determinante al mencionar que “este fenómeno de violencia” que se vive en Nicaragua, era algo para muchos desconocido. Aunque confiesa haber vivido algo similar en su juventud. “Yo la viví de manera indirecta en suramérica. Es decir, aquellos convoyes que habían en Argentina, los desaparecidos. Los de Chile que te cogían una agenda y en el momento dado empezaban a secuestrar y a desaparecer a todas las personas que estaban en esa lista... y esa mecánica tiene mucho que ver con la mecánica nazi, con el fascismo puro y duro. Yo veo esta iconografía muy similar al ISIS”, mencionó el cantante, en referencia a los grupos de paramilitares, que armados y encapuchados violentan los derechos ciudadanos, en declarada defensa del gobierno de Daniel Ortega.
No obstante, en el cierre de la conversación, el artista se mostró esperanzado por la llegada de muy buenos tiempos para Nicaragua.
Hernaldo Zúñiga se presentará en MONTERREY el sábado 22 de SEPTIEMBRE a las 21 hrs., en el MUSICANTRO, ubicado en Calle Padre Mier 831, Barrio Antiguo, Centro, 64000 MTY.
Las entradas se pueden adquirir en LA TUMBA y en www.arema.com.mx
Los precios de las entradas son:
Laterales: $650
Plata: $750
Oro: $850
Platino: $950
El día 31 de mayo de 2018, Hernaldo Zúñiga realizó una transmisión en vivo a través de Facebook para enviar su mensaje a su país natal, Nicaragua, debido a la difícil situación que se está viviendo allí actualmente.
Nuestro querido Hernaldo Zúñiga regresará a Chile con su gira "Olor de Luna" durante el mes de marzo 2018.
Por ahora, se han confirmado tres presentaciones en los Casinos Dreams:
IQUIQUE: Sábado 10 de marzo
TEMUCO: Viernes 16 de marzo
VALDIVIA: Sábado 17 de marzo
En estos tres lugares, solo deben cancelar la entrada al casino, que es de costo muy bajo. Aprovechen esta ocasión para disfrutar de la magia de su música.
Próxima presentació de Ruta 3 (Hernaldo Zúñiga junto a Fernando Delgadillo y Edgar Oceransky):
Sonora, México
Festival Tierra Sonora (3ra edición).
Jueves 09 de noviembre, a las 22:00 hrs
San Luis Río Colorado, Sonora
Andador de la calle 3ra
¡Evento cultural GRATUITO! https://www.facebook.com/events/1217030051736821/
El artista nicaragüense Hernaldo Zúñiga, acompañado de su inseparable guitarra, vino a Durango como uno de los invitados especiales para engalanar con su presencia y su inigualable voz, el Festival Internacional Revueltas (FIR) 2017.
Fue el Teatro Ricardo Castro la sede que acogió al artista, quien trajo algunos recuerdos importantes y marcados en su extensa trayectoria artística, joyas musicales estacionadas en un territorio sentimental que fue compartido abiertamente, sin tapujos ni rodeos, con un público que desde la apertura del telón, empatizó fielmente con Zúñiga.
El concierto recogió los cachitos o fragmentos de una antología fragmentada que por décadas, ha ido armando una especie de rompecabezas en la trayectoria de Zúñiga, trasladando a la audienciaa aquellos confines fundacionales que marcaron el inicio hasta aquellas brillantes canciones conocidas del repertorio popular, que aderezaron la ocasión de nostalgia e intensidad con un entrañable recorrido de piezas acompañadas de preludios instrumentales, melodías brillantes, palabras poetizadas -algunas parafraseadas de autores como Jaime Sabines y Ernesto Cardenal-, y experiencias vividas que el propio Zúñiga compartió desde su visión personal.
El concierto recogió los cachitos o fragmentos de una antología fragmentada que por décadas, ha ido armando una especie de rompecabezas en la trayectoria de Zúñiga, trasladando a la audienciaa aquellos confines fundacionales que marcaron el inicio hasta aquellas brillantes canciones conocidas del repertorio popular, que aderezaron la ocasión de nostalgia e intensidad con un entrañable recorrido de piezas acompañadas de preludios instrumentales, melodías brillantes, palabras poetizadas -algunas parafraseadas de autores como Jaime Sabines y Ernesto Cardenal-, y experiencias vividas que el propio Zúñiga compartió desde su visión personal.
Una vasta selección de grandes éxitos románticos como “Procuro olvidarte”, “Insoportablemente bella”, “Ven con el alma desnuda”, “Volver a Santiago”, “Queda el silencio”, “Ventanillas”, “Raíces Americanas”, “¿Cómo te va mi amor”, “Mentira”, “Un pasajero” y muchas más, que sobrepasaron los 120 minutos de espectáculo, develaron una experiencia sensorial y emocional.
La poesía y la música hicieron el amor en el Teatro Ricardo Castro, un auditorio que ocupó al 90 por ciento los asientos fue testigo de cómo la poesía se puede volver música y la canción se transforma en poema.
Pero para que estas dos artes puedan unirse de tal manera es necesario un cómplice, un "Cupido", Hernaldo Zúñiga fue el autor intelectual de esa noche de amor, el público un interlocutor que permitió que una vez más octubre dejara testimonio de esta fusión.
El Festival Internacional Revueltas fue anfitrión del cantautor nicaragüense, quien no solo cantó y declamó, sino que transpiró toda esa energía que hace temblar al corazón más resistente a las pruebas del amor.
DE LAS CANCIONES
'¿A dónde?' fue el tema que Hernaldo eligió para esta noche romántica, al terminarla saludó al respetable y de inmediato dijo se iba a ir a la yugular, y cantó una melodía sobre la infidelidad, 'Ruido'.
Luego el nicaragüense presumió una amistad entrañable, la que tenía con Jaime Sabines, de quien dijo le gustaba escuchar en voz del poeta sus poemas a cambio de algunas canciones.
El poema 'La luna', del chiapaneco, fue leído por Hernaldo para seguir con 'Cómo te va mi amor', una canción familiar para el público duranguense, la cual fue coreada por la totalidad del auditorio.
'Te llevaré', 'Tu sombra' y 'Aún te quiero' fueron los temas que siguieron entre recuerdos de Zúñiga, quien después citó al poeta español Miguel Hernández y dio lectura al poema 'Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos', y fue de esta manera que llegó 'Siempre', ese sencillo que hiciera famosa Manuel Mijares en los años 80.
'Se van' continuó con el repertorio y vinieron 'La luna se muda de piel', 'Al otro lado del mulndo', 'Septiembre' y 'Para escribir tu nombre'.
CIERRE
Para la parte final del concierto Hernaldo dejó algunos de sus éxitos, pero antes quiso cantar 'Que nos dejen en paz' haciendo una reflexión de los problemas actuales de México y parte del continente americano en especial.
En un popurrí Zúñiga encerró miles de suspiros: 'Tengo unos celos que matan', 'Cancionero' e 'Insoportablemente bella' se conjuntaron en un ambiente en el que se sentía el amor taladrar cada espacio del Ricardo Castro.
'Mentira' y 'Creciendo' prepararon el ocaso de la noche, emocionado por la respuesta Hernaldo agradeció a Durango.
Luego y ya para ponerle "banderillas al corazón" el nicaragüense regresó a la poesía, ahora con un paisano suyo, Ernesto Cardenal, de quien también goza de su amistad, y aprovechó para, de memoria, decir un epigrama, el cual sirvió de introducción para 'Procuro olvidarte', canción que vio resurgir la carrera de Zúñiga.
'Mira arriba, arriba' despertó al público y lo puso de pie para agradecer con una fuerte ovación el esfuerzo del cantautor, quien supo corresponder con 'No tengo más patria que tu corazón'.
La noche ya estaba encima y poco a poco la sala se fue vaciando, ahí entre los muros los suspiros siguen taladrando.
Recopilación de algunos recuerdos de Hernaldo respecto a sus años vividos en Chile, de los inicios de su carrera musical. Hernaldo Zúñiga vuelve a presentarse en Chile, el próximo sábado 07 de octubre en el Teatro Teletón, con su concierto "Un regreso para mañana". Venta de entradas a través de ticketek.
El recordado artista nicaragüense conversó con hoyxhoy sobre el show que presentará el 7 de octubre en el Teatro Teletón.
Pamela De Vicenzi
Con grandes éxitos románticos como "Procuro olvidarte", "Insoportablemente bella" y "Ven con el alma desnuda", el cantante nicaragüense Hernaldo Zúñiga regresará a Chile para presentarse el 7 de octubre en el Teatro Teletón.
Al teléfono desde Ciudad de México, el artista habló con hoyxhoy sobre el significado de reencontrarse con Chile, un lugar significativo para él, ya que en su juventud estudió en la Universidad de Chile.
"En mi biografía están muy marcadas, con letras en negrita, no solamente mis incursiones y conciertos en Chile, sino los años en que viví como estudiante. Han sido capitales en mi biografía. Representa un gran territorio sentimental", manifestó.
Por estos días, Hernaldo ha sido testigo de los terremotos que han asolado la capital azteca, lugar en el que reside: "Lo vivimos con tristeza, con solidaridad, pero sobre todo con tristeza. En este tipo de cosas te pones en los zapatos de la gente. Lo hermoso ha sido la reacción de la gente, ahí sale lo mejor de la raza humana".
La nostalgia
El cantante señaló, sobre el show que ofrecerá, que no sólo pretende interpretar canciones: "Lo que hacemos aquí es una experiencia. Sé que es un concierto donde hay canciones, luces, sonido, hay un público sentado en una butaca. En eso nos parecemos todos, hacemos lo mismo. Lo que ofrecemos son valores que van más allá de un concierto. Es una experiencia sensorial, emocional y una conmoción personal".
Sobre el nombre del concierto, "Un regreso para mañana", Hernaldo explicó que "a pesar de tener una trayectoria dilatada, con una larga carrera, nunca me he sentido ni soy una artista de la nostalgia. Voy a Chile a convocar nostalgia, que evidentemente va a ser parte del concierto, porque si canto "Procuro olvidarte", habrá una conexión con un pasado remoto en muchos de los asistentes. Mi propuesta es algo que va más allá".
Finalmente, expresó que le gustaría volver al Festival de Viña. "Para mí es un lugar donde tengo ticket de regreso, pero no tiene fecha. Es la casa que siempre me ha cobijado".
El show
Las entradas al concierto de Hernaldo están disponibles en el sistema Ticketek.
Festival de Viña
Luego de sus incursiones en los años 70 y 80, la última vez que estuvo en la Quinta Vergara fue en 2000.
Antes de su show del 7 de octubre en Santiago, el solista analiza desde México su presente en la música, el panorama actual del pop en español y la influencia que tuvo Violeta Parra en su trayectoria.
En 1972, luego que un devastador terremoto prácticamente destruyera su Managua natal, un joven Hernaldo Zúñiga llegó a instalarse a Santiago para continuar sus estudios de leyes. Hoy, 45 años después, otro movimiento telúrico antecede el regreso del exitoso cantautor al país donde forjó su carrera musical. “Vuelvo a Chile con una ilusión que me ayuda a contrarrestar la tristeza vivida el martes”, dice el artista nicaragüense desde la capital mexicana, el último destino de una trayectoria que ha cruzado fronteras.
“Para honrar a nuestros muertos y heridos lo mejor es intentar retomar el ritmo de la vida, volver a trabajar, a reunirnos”, agrega el autor de “Procuro olvidarte” antes de su próximo concierto en Chile, fijado para el 7 de octubre en el Teatro Teletón. Una velada que el artista de 62 años bautizó como “Un regreso para mañana” y que busca revivir su vínculo con el público y la industria que lo vieron nacer como cantautor, frente a quienes hizo su estreno sobre los escenarios y grabó discos como Del arco iris, una canción (1976), para luego iniciar una carrera profesional en Europa en paralelo a su trabajo componiendo éxitos para Yuri, Mijares y Pandora, entre otros.
“El nombre de la gira grafica lo que estoy sintiendo. No vuelvo con una gira nostálgica ni porque vea a Chile como un mercado. Para mí Chile es un territorio afectivo, una plataforma emocional muy potente en mi biografía. Y aunque tal vez para el panorama actual soy una figura algo desdibujada, un retrato en sepia, quiero reinsertar a Chile en los diez o quince años que me quedan de carrera, porque voy a seguir cantando hasta que tenga voz”, dice.
-Si bien sus clásicos permanecen en la memoria colectiva chilena, no es mucho lo que se sabe aquí de sus novedades. ¿Cómo definiría su presente?
-El motor de mi trabajo es el futuro. El pasado, sólo lo justo. No puedo dejar de cantar Mentira, Procuro olvidarte, y en mis conciertos incluyo también las que he compuesto para otros artistas, entre ellas ¿Cómo te va mi amor?, pero espero llegar a viejo siendo un artista con novedad. Ahora estamos preparando un nuevo proyecto con (los cantautores mexicanos) Fernando Delgadillo y Edgar Oceransky, con quienes me gustó mucho compartir el escenario, y en paralelo estoy trabajando en un álbum nuevo que espero tener listo a comienzos de 2018.
-En un show reciente en el Lunario de Ciudad de México incluyó un tributo a Violeta Parra. ¿Fue una figura inspiradora para su carrera?
-Yo conocí la música de Violeta cuando tenía 17 años. Por ese entonces era una artista rechazada y denostada por el statu quo, la tildaban de sucia, de desaliñada, de malcriada. Y aunque hoy ha cambiado eso, creo que en su desenlace pesó mucho más el desencanto personal que el desamor. Cuando escucho por primera vez Las últimas composiciones tuve una especie de epifanía, porque hasta entonces mi cultura era puramente anglosajona, estaba empapado de todo lo que ocurría en EE.UU. con Cat Stevens, James Taylor, Carole King mientras que la canción pop en español era Salta, salta, pequeña langosta. Había excepciones, claro, como Almendra, Julio Zegers, Eduardo Gatti, pero Violeta fue para mí un vehículo de conexión con la canción en español inteligente y de raíz. Ahora cuando vaya a Chile iré a visitar su museo y cantaré Volver a los 17 en mi concierto.
-¿Está conectado con la nueva generación de artistas latinos que están recuperando esa sensibilidad y ese repertorio?
-Bueno, tal como Natalia Lafourcade y Julieta Venegas acá en México, en Chile tienen a Nano (Stern), a Manuel (García), gente que está generando una obra muy de raíz, que está redescubriendo ese tipo de belleza en la canción como contrapunto al reggaetón y a esos movimientos que, por cierto, son legítimos también. En ese sentido el panorama de hoy se parece mucho al panorama de todos los tiempos, y en mi caso le tengo mucho respeto al éxito de las canciones, porque son un misterio, como Despacito.
Una noche llena de canciones, poesías, e invitados especiales promete el cantante Hernaldo Zúñiga en su regreso a Chile.
El intérprete de "Procuro olvidarte", "Cómo te va mi amor" y "Raíces Americanas", se presentará el próximo sábado 7 de octubre en el Teatro Teletón.
Con más de 12 discos propios, este cantante, cantautor y compositor nicaragüense quiere conquistar Santiago repasando sus grandes éxitos y algunos temas que ha escrito para otros artistas.
El cantautor nicaragüense Hernaldo Zúñiga se presentará en el Lunario del Auditorio Nacional como parte de “Olor de Luna”, espacio en el que buscará emular las veladas íntimas que protagonizó hace varios años en la Ciudad de México.
Para la presentación, prevista para el 2 de septiembre, el compositor prepara grandes sorpresas, nuevas versiones de sus éxitos, temas inéditos y homenajes a poetas como el que ofrecerá a la chilena Violeta Parra. Con “Olor de Luna”, Hernaldo llamará a la improvisación, como hizo hace varios años en la Planta de Luz y el Péndulo, donde el público disfrutó de “Procuro olvidarte”, “Como te va mi amor”, “En el mismo tren” y “Ven con el alma desnuda”, entre otras melodías.
Las últimas producciones de Zúñiga son “Manantial al margen” y “El origen”, una compilación publicada en 2015 en la que se revivieron sus más grandes éxitos, se informó en un comunicado.
Soy una mujer feliz o que, al menos, aspira a serlo siempre... A veces el camino ofrece dificultades, pero si se vive la vida con una sonrisa, todo es más fácil.
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HERNALDO HA DICHO RESPECTO A SUS FANS:
"Ellos no lo saben, pero han ayudado notablemente, a sentir que mi flecha no cursa el cielo sin rumbo si no que va al centro de una diana, ellos."
Ya en siete ocasiones, Hernaldo nos ha regalado sus palabras a través de un autógrafo.
Autógrafo en Chile 03-09-18
Palabras de Hernaldo al pueblo chileno
"Las cualidades que dan seña de identidad a los chilenos, humildad, el sentido del orden, tenacidad y sobre todo una inocente alegría que siempre ha sabido desarmarme harán que ese pueblo consiga la ruta que llevará a una pronta normalización.
Me solidarizo desde el corazón con aquellos que lamentan pérdidas de seres queridos o bienes, hijos del esfuerzo y la bondad de la vida.
Dicen que toda herida llega a sanar con el paso del tiempo, espero se cumpla esa idea para mirar el futuro con la transparencia y esperanza con que debemos encararlo.
Un abrazo cargado de amor y gratitud al pueblo que meabrió puertas y ventanas, al que me siento unido a pesar de distancia y el paso de los años. Con ustedes he amalgamado mi vida, ahora, más que nunca.
Hernaldo"
LOS SECRETOS DE HERNALDO:
Hernaldo Zúñiga reveló algunos de los secretos que le han permitido cuidar su voz por más de 30 años de carrera artística.
- No habla el día del concierto.
- Duerme 8 ó 9 horas diarias. “Me desvelo mucho, pero también duermo mucho”, dice.
- Come saludable, aunque dice que no hace ninguna dieta.
Según cuenta el intérprete, la calidad de su voz ha mejorado con el paso de los años, contrario a otros artistas que con el tiempo ya no pueden entonar ciertas notas.
“Mi otorrinolaringólogo dice que mis cuerdas vocales son más gruesas de lo normal”, asegura el intérprete de “Procuro Olvidarte”.