Canción del mes de AGOSTO 2018: "AMOR DE TANTAS VECES"

miércoles, 27 de junio de 2012

Estoy en mi mejor momento




Sencillo, relajado, a pesar del cansancio del viaje y de haber estado en el Aeropuerto de México después del tiroteo en el que murieron tres agentes policiales, pero sobre todo muy contento, se percibió a Hernaldo Zúñiga durante la conferencia de prensa con medios nacionales, previa a sus dos presentaciones en el Teatro Nacional Rubén Darío.

El cantautor cuya carrera es respaldada por más de 30 calendarios completos, miles de corazones enamorados con sus líricas y cientos de lágrimas derramadas por la intensidad de sus interpretaciones, regresa a su patria gracias al patrocinio de Premia Banpro y de El Nuevo Diario.

Su visita es parte de la gira Mercurio 2012. El mercurio es veneno, pero el de Hernaldo es cósmico, mitológico y exitoso. Así que acerca de este trabajo que debe su nombre al hecho de que una amiga le dijera que no era un buen día para grabar porque Mercurio regía su signo, adelantó que “es un DVD que se realizó en México, fue grabado con 9 cámaras, contó con un staff de 100 personas, lleva casi 1,600 horas de trabajo en estudio y es una súper producción a lo Spelberg, pero en DVD musical, con audio casi perfecto e imágenes bellas”.

Compartió acerca de los misterios de la música, la cual nace y fluye sin seguir ningún tipo de patrón, habló sobre la canción que compuso en homenaje a Pedro Joaquín Chamorro, un hombre que para él fue más allá de la figura pública, y confesó que a pesar de que antes había grabado discos y cantado en Europa, no se sintió cantante profesional sino hasta que nació “Procuro Olvidarte”.

Cuando el bullicio de la prensa se había disipado, Hernaldo habló en exclusiva con El Nuevo Diario y he aquí sus impresiones.

Durante la conferencia te mostraste contento por estar de regreso en tu país, entonces, ¿qué te mantiene viviendo fuera de él?

La vida misma me mantiene fuera. Me fui a estudiar primero, luego vino la música, me fui a España, me profesionalicé, luego me enamoré de una mexicana. Ese amor me llevó a México, ahí nacieron mis hijos, ahí tengo mi carrera y mi oficio, ahí ejerzo un trabajo, pero yo nunca dejo a Nicaragua. Es más, curiosamente cuanto más me he ido más se aviva la presencia de mi adolescencia y mi niñez, y como bien dicen, la patria es la niñez o la niñez es patria. Yo me fui a los 16 años, ya era un hombre hecho. Cada vez que veo una noticia de Nicaragua desplazo todo lo demás para atender lo que está pasando.

¿Cuál es el concepto que tenés de Nicaragua?

Es mi país, pero cada vez que vengo lo que percibo es que sigue habiendo cierta crispación que desearía verla erradicada. Me gusta mucho que sea una excepción en la región en cuanto a la inseguridad. Aquí el narco no ha entrado como en otras regiones, las maras no son un problema y esto es interesante porque a pesar de la pobreza y la asimetría social, que son caldos de cultivo para la violencia y la inseguridad, sigue siendo un país seguro, lo que veo como un logro a reconocer a quien sea el responsable.

Todavía me sigue doliendo la pobreza, que es muy manifiesta y no ha habido mayores cambios.

Háblanos un poco de la relación entre el poema Ventana, de Alfonso Cortés, y Ventanilla, tu primera canción y que recientemente grabó un grupo chileno.

Me inspiró este poema porque me impactó mucho la idea de que en ese trocito, en ese espacio tan pequeño, pudiera caber todo el universo que Alfonso tenía. En cierta forma es una alegoría que no la vi cuando era jovencito pero ahora siendo adulto la reconozco como muy acertada, pues la vida es eso, siempre vemos el universo y la vastedad de la vida a través de eventos como el nacimiento de un hijo, una reunión grata, una pérdida, un dolor, una alegría y siempre son un microcosmos que te lleva al cosmos. Él recogió en medio de su hervor mental esa grandeza de que la vida siempre se nos muestra en lo pequeño.

Recorriendo tu discografía llama la atención que al inicio tus álbumes fueron consecutivos, pero en los últimos 20 años la producción ha decrecido notoriamente y nos encontramos con trabajos entre los que hay hasta seis años de diferencia. ¿Qué pasa con el ingenio creador?

Hay una mezcla de factores y pasa que no tengo la capacidad de trabajo cuando estoy dando conciertos. Hay muchos creadores que hacen canciones en los aviones, en los hoteles, y yo no puedo. Cuanto más giras hago, que ha sido el caso, menos tiempo tengo para el recogimiento necesario que me urge para componer. Sí tomo muchos apuntes, siempre ando una libreta en la mochila en la que hago mis apuntes literarios. Por otro lado, te volvés más crítico con los años, la gente dice que soy bueno por los temas que conocen, pero no saben todo lo que tiro al basurero. Toda mi obra grabada no es ni el 10% de lo que he escrito.

La inmensa mayoría de mi trabajo es malo y va al basurero.

¿Estás consciente de que sos un poeta que canta?

No. Soy un cantante popular con aliento poético.

Pero la letra de cada uno de tus temas nos devela que hay un poeta…

La verdad es que de repente escribo poesía. El año pasado hice un par de cosas que están bien, es poesía menor. Me he planteado la posibilidad de que en un futuro, cuando de verdad tenga un poemario interesante lo voy a publicar. Nunca lo había pensado pero es que estos dos poemas sí me hicieron decir aquí hay algo original, algo propio que tiene identidad, el problema de la poesía, igual que la música, es encontrar voz propia.

Asimismo, me gusta leer a los poetas nicaragüenses Ernesto Cardenal, Carlos Martínez Rivas y, por supuesto, Alfonso Cortés. Hay cosas de Coronel que leo, pero no pasa una semana sin que lea a Cardenal, Cortés y Martínez Rivas.

¿Qué querés decirle a los nicaragüenses que no han podido verte en concierto porque siempre los realizás en lugares pequeños?

Yo tengo esa especie de deuda personal recurrente desde hace muchos años y por razones técnicas y económicas siempre canto en espacios pequeños que tienen un costo de entrada alto para los estándares de los nicaragüenses.

Quiero aclarar que no es que canto para la elite, sino que no se ha podido montar un evento masivo y eso me hace chirrido. Me encantaría tener la oportunidad de hacer una convocatoria musical de inclusión y que sea gratis para el pueblo que no ha tenido oportunidad de entrar.

De hecho ya he solicitado que se pusieran pantallas afuera del teatro para que aunque de manera incómoda, porque tendrían que estar de pie, la gente pudiera ver mi concierto, pero me dijeron que es muy caro.

Así que mi gran deseo es hacer un concierto masivo ahora que estoy mejor que nunca, pues nunca he tenido la voz de hoy, ni un control escénico como el de hoy, ni una banda como la de hoy; es decir, hoy tengo la mejor versión de mí mismo y es probable que eso no sea siempre, por eso quiero compartirlo con mi gente.

¿De qué forma inculcás en tus hijos la conservación de sus raíces nicaragüenses?

Mis hijos son medio nicaragüenses, tienen esa estirpe. Los traigo desde que nacieron y los tres conocen muy bien el país, pero más allá del folclor y de la gastronomía que les encanta, he tratado que se conecten con la mitad de su genética no de forma impositiva sino con suavidad, a través de las expresiones artísticas.

Desde niños les leía Los motivos del Lobo y Margarita, que son como dos grandes cuentos que los pequeños entienden bien y con los que hacen todo un imaginario, también conocen el Epigrama de Cardenal que leo siempre: Al perderte yo a ti, así como algunas cosas de mis autores favoritos, sin olvidar Nicaragua Nicaragüita, de Carlos, que es una cosa cercana en la casa.

Finalmente, el hombre que ya tiene prácticamente copadas las 1,226 butacas del Teatro Nacional Rubén Darío agradeció a El Nuevo Diario por darle la oportunidad de hablar con sus lectores.

Tome nota:

Hernaldo Zúñiga se presentará el 29 y 30 de junio en el TNRD. Los boletos cuestan 10 dólares en tercer balcón, 25 en segundo balcón y 35 en Platea y primer balcón.

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